Voluntariado con rostro de mujer


El voluntariado en Euskadi tiene rostro de mujer. Son mayoría en las entidades del Tercer Sector, sin embargo, son minoría en los puestos de liderazgo y la toma de decisiones. Esta es una de las principales conclusiones de Mujeres y voluntariado, un estudio sobre la participación de las mujeres en el voluntariado y otras formas de participación social en la Comunidad Autónoma Vasca desde la perspectiva de género, elaborado por el Gobierno vasco.

“En el voluntariado hay más mujeres que hombres, pero la responsabilidad en los espacios de toma de decisiones no se corresponde con la realidad. Al final, en las asociaciones se reproducen los roles de la sociedad”, corrobora Charo Martínez, voluntaria en la asociación Lagael, desde donde ayuda a que mujeres con problemas de adicciones logren su autonomía y se empoderen. “Las organizaciones no son algo ajeno a la sociedad y tienen ciertas carencias como la sociedad misma”, coincide Yolanda Corres, voluntaria de Bizitegi.

Según el estudio realizado por el Gobierno vasco, la presencia de hombres en las labores de voluntariado es más evidente desde los 40 años, mientras que la mayoría de las mujeres tienen entre 18 y 29 años o más de 50. Estos datos indican una importante influencia del trabajo de cuidados a la hora de realizar labores de voluntariado.

“Yo empecé a hacer voluntariado cuando mis hijos se hicieron un poco mayores. La falta de tiempo, la saturación del trabajo y la falta de energía son las principales razones por las que las mujeres no hacemos voluntariado o lo dejamos en un cierto momento de nuestra vida. Las mujeres hoy en día cargamos todavía con mucho trabajo de cuidados, estamos en el mundo laboral y aparte tenemos a nuestro cargo muchas tareas de cuidados. Aunque se ha avanzado en esta tarea de cuidados, todavía tenemos que aprender, tanto hombres como mujeres; las mujeres, a delegar más, y los hombres, a adquirir más compromiso”, manifiesta Yolanda.

Psicóloga de profesión, esta mujer participa en el proyecto Borobiltzen, dirigido a mujeres sin hogar. “Nos reunimos una tarde a la semana, es un grupo de apoyo, un sitio donde sentirse escuchada, compartir experiencias, tener la oportunidad de establecer vínculos positivos y de aprender de nosotras mimas”, apunta la voluntaria de Bizitegi.

El estudio indica que las mujeres identifican que ocupar puestos de decisión va directamente relacionado con tener o no tiempo para ello y tener cierta formación o cualificación. “Se identifica un claro techo de cristal en las direcciones de las entidades, de manera muy especial cuando son entidades grandes y cuando disponen de estructuras como patronatos o con direcciones profesionales. En este tipo de entidades grandes, las mujeres están más presentes en mandos intermedios”, explica el documento del Gobierno vasco.

Fuente: Deia

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